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Estabilidad garantizada para la calificación LA28

Mientras los atletas y las delegaciones se preparan para la primera gran prueba de judo del año, la Federación Internacional de Judo ha proporcionado claridad sobre las reglas que regirán el tatami durante el próximo ciclo LA 2028.

Tras un año completo de aplicación práctica de las  reglas introducidas tras París 2024 , la Comisión de Arbitraje de la IJF ha publicado un análisis detallado para garantizar una coherencia total a nivel mundial. Si bien los niveles de puntuación, incluido el yuko recientemente restablecido, se mantienen prácticamente iguales a los de la temporada pasada, la comisión ha introducido adaptaciones precisas para eliminar cualquier ambigüedad para atletas y entrenadores.

Bajo la dirección de  Armen Bagdasarov , las nuevas directrices explicativas ofrecen un desglose más profundo de los ángulos de aterrizaje y el impacto, en particular en lo que respecta al yuko. Esta puntuación sigue siendo una herramienta vital para recompensar el control técnico en ataques que no alcanzan el umbral de aterrizaje de 90 grados requerido para un waza-ari.

 

Según las nuevas reglas, se puntúa un yuko cuando un oponente cae de lado, pero en un ángulo inferior a 90 grados, o sobre la parte delantera del hombro o el brazo. Mientras que el waza-ari requiere un aterrizaje significativo de lado o de espalda, el yuko captura aquellos ataques efectivos que dominan claramente al oponente, pero carecen de los criterios de "rotación" o "espalda plana" necesarios para obtener puntuaciones más altas.

Más allá del marcador, la FIJ ha redoblado su compromiso con la seguridad de los atletas y la promoción del judo positivo. Las estrictas sanciones por clavarse la cabeza siguen siendo un punto central de las sesiones informativas de 2026, y la comisión reafirma que cualquier técnica que ponga en peligro la columna cervical conllevará la descalificación inmediata. 

De igual manera, se han aclarado la transición de la posición de pie al trabajo en el suelo (ne-waza) y los matices del agarre no clásico para evitar el estancamiento. Estos ajustes están diseñados para recompensar la intención ofensiva y garantizar que el espíritu deportivo se mantenga a medida que aumenta la intensidad del recorrido.

El momento de estas aclaraciones es significativo, ya que 2026 marca el inicio del período de clasificación olímpica. A partir del Grand Slam de Ulán Bator, estas reglas quedarán oficialmente establecidas, y la FIJ se compromete a no realizar más modificaciones hasta después de los Juegos Olímpicos de 2028. Esta estabilidad a largo plazo proporciona un entorno predecible para las delegaciones, permitiéndoles perfeccionar sus estrategias sin temor a cambios a mitad de ciclo. 

Como tradicionalmente los primeros judogis se estrenan en el Grand Slam de París el 7 y 8 de febrero, la familia mundial del judo puede esperar una temporada definida por la excelencia técnica y un camino claro e inquebrantable hacia la gloria olímpica.

FUENTE: Rafael Khalatyan

FOTOS: AP

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