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Teddy Riner, el último desafío de una leyenda: Los Ángeles 2028

A sus 37 años, el gigante francés mantiene intacta su ambición: disputar en Los Ángeles 2028 sus sextos Juegos Olímpicos y buscar un histórico cuarto oro individual. Antes deberá superar una lesión en el hombro y reconstruir su posición en el ranking mundial.

Hablar de Teddy Riner es hacerlo de una de las figuras que han marcado una época en la historia del judo. Durante casi dos décadas, el francés ha convertido la categoría de +100 kg en su territorio particular, acumulando títulos mundiales, europeos y olímpicos hasta construir un palmarés difícilmente comparable.

Pero Riner todavía no ha dicho su última palabra.

Con Los Ángeles 2028 dibujándose en el horizonte, el judoka francés prepara el que probablemente será el último gran desafío olímpico de su carrera: intentar conquistar una cuarta medalla de oro individual y despedirse de los tatamis olímpicos desde lo más alto.

Los Ángeles, una última cita con la historia

Si consigue clasificarse, Riner llegará a Los Ángeles con 39 años y disputará sus sextos Juegos Olímpicos consecutivos, después de haber estado presente en Pekín 2008, Londres 2012, Río 2016, Tokio 2020 y París 2024.

Su historia olímpica comenzó con el bronce de Pekín. Después llegaron los títulos individuales de Londres 2012 y Río 2016. En Tokio tuvo que conformarse con el bronce individual, aunque conquistó el oro con Francia en la competición por equipos mixtos.

Y entonces llegó París.

Ante su público y con una presión difícil de imaginar, Riner volvió a proclamarse campeón olímpico de +100 kg en 2024. Además, Francia revalidó el título por equipos mixtos.

Aquel triunfo individual significó su tercera corona olímpica en los pesos pesados. Ahora quiere una cuarta.

El objetivo está definido: Los Ángeles 2028.

Una carrera construida para la historia

La dimensión deportiva de Riner no puede explicarse únicamente a través de sus medallas.

Durante años ejerció un dominio extraordinario sobre los pesos pesados. Entre 2010 y 2020 llegó a encadenar 154 combates sin conocer la derrota, una racha que terminó ante el japonés Kokoro Kageura.

A ello se añade una colección de once títulos mundiales que lo ha convertido en una referencia indiscutible de su generación.

Pero quizá uno de los aspectos más significativos de su trayectoria sea su capacidad para mantenerse competitivo durante épocas completamente diferentes del judo internacional.

Riner ha visto aparecer nuevas generaciones, rivales con estilos distintos y modificaciones en el reglamento. Y, pese al paso del tiempo, ha conseguido permanecer en la élite.

Los Ángeles representaría una nueva prueba de longevidad. El cuerpo marca ahora los tiempos

Sin embargo, el camino hacia Estados Unidos no será sencillo. Riner continúa recuperándose de una lesión en el hombro derecho sufrida durante un entrenamiento este verano, un problema que le ha obligado a modificar sus planes deportivos.

Primero tuvo que renunciar al Grand Prix de Lima. Posteriormente tampoco pudo participar en el Grand Slam de Lausana y finalmente se confirmó su ausencia en los Campeonatos del Mundo de Bakú, previstos del 4 al 11 de octubre.

No es un hombro desconocido para el francés: ya había sido intervenido quirúrgicamente en 2013. En esta fase de su carrera, por tanto, la gestión física tendrá tanta importancia como el propio judo. Riner ya no necesita demostrar lo que ha sido. Su desafío consiste en conseguir que su cuerpo le permita seguir siendo competitivo cuando llegue el momento decisivo.

Dos años sin competir individualmente

Existe además otro obstáculo importante.

Su último combate en una competición individual se remonta a los Juegos Olímpicos de París 2024. Después de más de dos años fuera del circuito individual, Riner ha desaparecido del ranking oficial de +100 kg. Esto significa que su camino hacia Los Ángeles no consiste simplemente en recuperarse y presentarse en los Juegos.

Tendrá que volver al circuito internacional y conseguir los puntos necesarios para obtener su clasificación olímpica.

Es un escenario especialmente interesante: uno de los judokas más laureados de todos los tiempos tendrá que volver a sumar puntos y reconstruir su posición internacional frente a una generación de pesos pesados que ha seguido compitiendo durante su ausencia.

El regreso al PSG Judo

Precisamente ayer 16 de septiembre se ha conocido otra pieza importante dentro de ese camino hacia Los Ángeles. Teddy Riner regresa al Paris Saint-Germain Judo. El francés ha firmado un acuerdo por dos temporadas que lo vinculará al club parisino hasta 2028, exactamente el año de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.

El vínculo entre Riner y el PSG tiene además un fuerte componente personal. Allí comenzó a practicar judo cuando era niño y posteriormente regresó al proyecto del club en su etapa profesional.

Su nueva vinculación no estará limitada exclusivamente a la competición. El PSG ha anunciado también su participación en diferentes iniciativas deportivas y sociales del club.

El calendario parece diseñado alrededor de un último gran proyecto.

2028. Los Ángeles. Una generación espera al gigante

Cuando Riner vuelva al circuito encontrará un panorama diferente al que dejó después de París. Los pesos pesados internacionales continúan evolucionando y los jóvenes que aspiraban a desafiarlo hace unos años son ahora judokas consolidados. Para el francés, ese escenario añade un atractivo especial a su regreso.

No se tratará únicamente de recuperar puntos. Tendrá que comprobar hasta qué punto puede seguir imponiendo su judo frente a rivales más jóvenes y con mayor continuidad competitiva. Y esa quizá sea una de las grandes incógnitas de su camino hacia Los Ángeles. Porque el currículum no gana combates. Cada vez que vuelva a pisar un tatami tendrá que demostrar nuevamente que continúa siendo capaz de competir contra los mejores +100 kg del planeta.

De Pekín a Los Ángeles: veinte años olímpicos

Existe además una dimensión histórica difícil de ignorar. Cuando Riner consiguió su primera medalla olímpica en Pekín 2008, tenía apenas 19 años. Si consigue competir en Los Ángeles 2028, habrán transcurrido veinte años entre su primera y su última participación olímpica. Dos décadas en la élite. Pocas imágenes podrían resumir mejor su longevidad deportiva.

El joven peso pesado que irrumpió en el judo mundial convertido rápidamente en una fuerza casi imparable podría cerrar su trayectoria olímpica, veinte años después, intentando conquistar nuevamente el título más importante de su deporte.

El último combate contra el tiempo

Durante gran parte de su carrera, los adversarios de Teddy Riner estuvieron al otro lado del tatami. Ahora existe otro rival inevitable: el tiempo.

La recuperación de su hombro, la gestión de las cargas de entrenamiento, el regreso progresivo a la competición y la necesidad de conseguir puntos para el ranking determinarán si finalmente puede llegar a Los Ángeles en condiciones de luchar por las medallas. Pero hay algo que permanece intacto: la ambición.

Después de todo lo conquistado, Teddy Riner todavía encuentra motivos para ponerse el judogi, entrenar y perseguir un último gran sueño. Los Ángeles 2028 podría convertirse en el escenario de su despedida olímpica.

Y si finalmente consigue llegar hasta allí, el judo mundial asistirá al capítulo final de una historia que comenzó veinte años antes en Pekín: la de un peso pesado francés que transformó los récords en objetivos y que todavía pretende escribir una última página dorada sobre el tatami olímpico.

FOTOS: IJF

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