El órgano rector busca garantizar que cada grado dan refleje un nivel consistente de dominio técnico y comprensión filosófica. La reforma, iniciada por el Comité Ejecutivo de la FIJ a finales de 2025, busca convertir los grados de judo en una referencia global para toda la comunidad de las artes marciales. Bajo el liderazgo de Jean-Luc Rougé , 10.º dan, la nueva estructura se mantiene profundamente arraigada en los valores tradicionales de la disciplina, a la vez que aborda la necesidad actual de coherencia internacional.
A partir de 2026, la FIJ será la única autoridad para los grados reconocidos internacionalmente. Si bien las federaciones nacionales disponen de un período de transición de un año para alinear sus procesos internos, todos los grados dan otorgados en adelante deberán ser validados por la FIJ para obtener su carácter oficial. Esta lista de judokas certificados se compartirá formalmente con los Comités Olímpicos Nacionales y los ministerios de deportes de todo el mundo para garantizar la transparencia y su carácter oficial.
Para los cinturones negros, los requisitos ahora van mucho más allá del rendimiento físico. Se espera que los candidatos demuestren un profundo conocimiento de la cultura, la historia y los valores educativos del judo. El programa de la FIJ define competencias específicas para cada nivel, priorizando la transmisión de conocimientos a medida que el practicante asciende de rango, en lugar de los resultados competitivos.
Si bien los grados dan se someten a una estricta supervisión internacional, el sistema de cinturones de color (kyu) ofrece un marco más flexible. La IJF los ha establecido como directrices generales en lugar de un programa obligatorio, lo que permite a los instructores mantener su autonomía mientras siguen una trayectoria pedagógica estructurada. Este enfoque está diseñado para fomentar la motivación del alumnado y garantizar que el aprendizaje comience con una base sólida desde el primer cinturón blanco.
En esencia, la reforma reafirma los principios de Jigoro Kano Shihan, fundador del judo. En este contexto, el grado no se considera una medida de valor personal ni una etiqueta social, sino un hito en un camino vital conocido como el dō .
La progresión sigue un arco filosófico: los cinturones de color representan la fase de aprender a hacer, el primer cinturón negro significa aprender a comprender, y los grados dan avanzados se centran en aprender a transmitir. En definitiva, toda una vida en la disciplina se describe como aprender a desaprender, donde los judokas de mayor rango sirven como guardianes del espíritu deportivo y la responsabilidad ética, en lugar de ser símbolos de ego o jerarquía.
Al vincular este nuevo sistema a un plan financiero estratégico, la FIJ pretende apoyar el crecimiento sostenible de las federaciones nacionales y garantizar que la esencia del judo siga protegida en un panorama deportivo cada vez más globalizado.
FUENTE: Rafael Khalatyan
FOTOS: IJF
