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Mi bandera, mi país

Para todos los que pensaron que ele equipo de refugiados no estaría a la altura del nivel más alto ya tienen una respuesta: Mohammad Rashonezad. En la Copa Europea Senior de Málaga que se realizó este fin de semana, este judoka oriundo de Irán capturó la medalla de bronce.

Pero Mohammad no es en lo absoluto un desconocido en los tatamis del mundo. De hecho durante varios años representó a Irán en citas continentales en Asia, alcanzando podios en eventos cadetes, junior y senior.

El iraní abandonó su país, pues estaba harto de sufrir la política de las autoridades de su gobierno que obliga a cualquier deportista de esta nación a retirarse de las competiciones deportivas si existe la posibilidad de enfrentarse contra un competidor de Israel. Así de simple.

Mohammad vive hace casi dos años en Holanda. Entrena prácticamente solo y para alguien de su nivel necesita mejores condiciones para evolucionar en su Judo, aspirar a ganar eventos del Circuito Mundial IJF y por qué no….hasta una medalla olímpica. Esto fue lo que explicó en una entrevista concedida por él en el Grand Prix de Budapest.

En esta cita internacional Rashonezad estuvo presente como parte del recién creado equipo de refugiados y el iraní fue uno de los dos judokas que obtuvo victoria en este evento. Sin embargo en el Mundial senior cediõ en el combate inicial ante el actual Subcampeón del Mundo, el uzbeco Lutfillaev

Este contratiempo lo hizo regresar triste a casa, pensando que había perdido una oportunidad única de mostrar su evolución y brillar en un gran escenario. Él sin embargo aprendió una gran lección, no baja los brazos y sigue entrenando y este fin de semana se presentó con gran determinación en Málaga en la Copa Europea de categoría absoluta.

En España Mohammad venció a tres oponentes por la Ippón y solo fue freando por el campeón del torneo, el francés Bouda. El iraní ha hecho historia con su bronce (primer judoka refugiado en obtener un metal en el circuito internacional) y ha comenzado a construir lo que algún día puede ser una trayectoria legendaria. 

Además de un gran judoka, él se mostró como una persona agradecida. Sus primeras palabras después de bajar del podio ilustran la importancia de sentirse integrado en un país, un club, un equipo, una organización. En otras palabras sin serenidad o estabilidad es imposible rendir al máximo.

"Lo mejor de todo no es la medalla", dijo Mohammad. "Lo mejor es que ahora puedo luchar por un equipo y defender los colores de una bandera. Merefiero al equipo de refugiados y la bandera. La Federación Internacional es por quién lucho ahora, mi país y estoy orgulloso de haber obtenido la medalla de bronce que representa a todos los refugiados. Tan directo como rotundo.

Este es Mohammad, la respuesta confiable que todo esposible, que el famoso contingente de esperanza no es una quimera, una experiencia de laboratorio o una maniobra política. Mohammad es la cristalización de un trabajo bien hecho con personas serias que han vuelto a soñar, que creen nuevamente que todo es posible y que se expresan a través del Judo para lograr las metas soñadas anteriormente que ahora son objetivos reales y tyangibles.

FUENTE: IJF/Judoinside.com

FOTOS: IJF

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