Estrellas del Judo judo internacional

Koga el judoka que deslumbró al mundo

Toshihiko Koga (古賀 稔彦), nacido en Fukuoka y que el pasado año llegó al medio siglo de vida es una de las grandes leyendas del Judo Mundial.

El japonés que se inició en la práctica de esta arte marcial a los 5 aňos por influencia de su hermano mayor Motohiro y su padre Toshiro, inició su fantástica trayectoria en el tatami con la conquista del oro en el Campeonato Mundial Junior en 1986 realizado en Roma.

Después de esto, y en su cumpleaños número 20, se adueñaba de la medalla de bronce en el Mundial Senior realizado en 1987 en Essen. Sus habilidades continuaron creciendo y convirtiéndose en la perfecta y explosiva combinación entre potencia y técnica, que maravillaba a todos.

A lo largo de su trayectoria ha hecho uso de su tokui-waza, su firma. La habilidad que tiene con su ippon seoi nage, un barrido de judo que es legendario en la comunidad judoca, ha hecho que sea considerado el más grande de todos los tiempos. Toshihiko ha tenido varias lesiones – por nombrar algunas de ellas, el codo en 1986 y la rodilla en 1992- lo que le impidió hacer este movimiento durante un tiempo. Cada vez ha superado su dolor y ha conquistado la competición, un prueba de, no sólo sus habilidades y dedicación al judo, sino también la capacidad de adaptación y uso de las técnicas para compensar sus lesiones.

Precisamente esa técnica impecable y un estilo único e inconfundible, lo llevaría a vencer los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y se proclamaría en tres ocasiones Campeón Mundial Senior (1989, 1991 y 1995), además de llegar a conquistar en una oportunidad el Campeonato Mundial Universitario (1988) y en siete oportunidades el título nacional de su país. El único título que se le resistiría al nipón oriundo de Fukuda, sería el Campeonato de Asia en el cual quedó medallista de bronce.

A pesar de que se le quedó clavada la espinita de no vencer su segunda final olímpica en Atlanta 1996, Koga que se retiró en el aňo 2000 se convirtió en ídolo de multitudes, además de marcar una época en los tatamis del mundo y hacernos comprender (una vez más) la belleza de nuestra arte marcial.

FOTOS: David Finch / AP

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